Las pastillas contra la malaria solo protegen a los viajeros si se empiezan con suficiente antelación, se toman según lo prescrito y se continúan tras el regreso. Evitar las picaduras sigue siendo importante, porque ninguna pastilla protege por completo por sí sola.
El riesgo de malaria es real y se mide en cifras
La malaria la causa un parásito que transmiten algunos mosquitos. No pasa de persona a persona, y se puede prevenir y curar. La Organización Mundial de la Salud informa de unos 282 millones de casos y 610.000 muertes estimadas en 80 países en 2024. La Región de África de la OMS concentró el 95 por ciento de esos casos y muertes, y los niños menores de cinco años representaron alrededor del 75 por ciento de las muertes allí. Esas cifras describen una carga mundial, no su riesgo personal. Su propio riesgo depende de adónde viaje, cuándo viaje, cuánto tiempo se quede, qué haga después del anochecer y si duerme bajo un mosquitero. Una pastilla es una parte del plan, nunca el plan entero.
Compruebe el riesgo antes de reservar, no después
El NHS aconseja a los viajeros que comprueben el riesgo de malaria de su destino y que consulten a un médico de familia, personal de enfermería, farmacéutico o clínica de viajes. Lo ideal es hacerlo al menos de cuatro a seis semanas antes de la salida, aunque el consejo de última hora todavía es posible y sigue valiendo la pena. El consejo importa porque el riesgo varía entre países, entre regiones de un mismo país, entre estaciones y entre tipos de viaje. Una estancia en un hotel urbano no es lo mismo que una visita rural durante la temporada de lluvias. Las personas que nacieron en un país de alto riesgo, o que vivieron allí, ya no son inmunes. La exposición pasada no elimina la necesidad de consejo, pastillas o protección contra picaduras en un viaje posterior.
Cuándo empiezan las pastillas y por qué el momento no es flexible
Cuando se recetan comprimidos, el NHS señala que suelen empezar unos días o semanas antes del viaje. Después se continúan hasta unas semanas después del regreso. El momento exacto depende del medicamento elegido, así que siga las instrucciones que le den y no una regla general recordada de un viaje anterior. Empezar tarde puede dejarle sin protección durante la primera parte del viaje, cuando las picaduras ya pueden ocurrir. Dejarlos antes de tiempo es un error común, porque la gente se siente bien en el vuelo de vuelta y supone que el riesgo ha terminado. No es así. El parásito puede seguir desarrollándose en silencio, por lo que los comprimidos deben seguir actuando mientras está de vuelta en un país sin malaria.
Los síntomas se confunden fácilmente con algo más leve
La OMS afirma que los síntomas suelen comenzar en un plazo de 10 a 15 días tras la picadura y que la malaria por falciparum puede progresar a enfermedad grave y muerte en 24 horas. Los primeros son fiebre, dolor de cabeza y escalofríos, que son leves y fáciles de confundir con gripe, un resfriado o malestar estomacal. El NHS da un margen más amplio y dice que los síntomas suelen aparecer de 7 a 18 días después de la picadura, pero pueden tardar meses y, rara vez, años. La malaria por falciparum puede progresar a enfermedad grave y muerte en 24 horas. Los signos graves incluyen cansancio extremo, alteración de la conciencia, convulsiones, dificultad para respirar, orina oscura o con sangre, ictericia y sangrado anormal. Estos requieren atención de emergencia. Si presenta síntomas en los 12 meses siguientes a viajar a un país con malaria, busque consejo urgente y no espere a llegar a casa.
Algunos viajeros tienen mayor riesgo de enfermedad grave
La OMS incluye a lactantes, niños menores de cinco años, embarazadas, viajeros y personas con VIH entre los de mayor riesgo. El NHS añade a personas mayores de 65 años, personas con el sistema inmunitario debilitado y personas sin bazo. El embarazo merece especial atención, porque la malaria en el embarazo daña tanto a la madre como al bebé. Si está embarazada, planea un embarazo o viaja con un niño pequeño, plantéelo durante su cita previa al viaje para que el consejo se ajuste a su situación. Los síntomas no son específicos, por lo que las pruebas tempranas importan. Diga a cualquier médico que consulte que ha estado en un país con malaria, aunque el viaje haya sido hace meses. Esa sola frase puede cambiar las pruebas que soliciten. Las viajeras embarazadas también deben mencionar su etapa de embarazo, porque la malaria en el embarazo puede dañar tanto a la madre como al bebé, y el consejo de prevención puede tener que cambiar.
Las picaduras siguen importando aunque se receten comprimidos
Ningún comprimido elimina todos los riesgos, así que evitar las picaduras sigue formando parte del plan. TravelHealthPro explica que el mosquito hembra necesita sangre para reproducirse. Algunas especies, como el Aedes, pican durante el día. Otras, como los mosquitos Anopheles que transmiten la malaria, son más activas del atardecer al amanecer. Los horarios de picadura también pueden variar dentro de una especie. Por eso el NHS recomienda un repelente con un 50 por ciento de DEET en la piel junto con los comprimidos, y dormir bajo una mosquitera tratada con insecticida. TravelHealthPro presenta la prevención de picaduras como una medida que se suma a las demás formas de prevención, no que las sustituye. Comprimidos, repelente, ropa y mosquiteras funcionan como capas. Cuando una capa falla, las demás siguen entre usted y una picadura. Los mosquitos Anopheles que transmiten la malaria son más activos del atardecer al amanecer, así que la protección por la tarde y por la noche tiene especial importancia.
Protección práctica para las horas que importan
TravelHealthPro aconseja llevar ropa protectora, repelente, mosquiteras tratadas con insecticida para cama o cuna e insecticidas de enchufe. Use mangas largas holgadas y pantalones metidos en los calcetines. Aplique un repelente con DEET en la piel expuesta incluso cuando la ropa esté tratada, y vuelva a aplicarlo cuando los mosquitos empiecen a mostrar interés. Duerma en una habitación con mosquitero o aire acondicionado, y bajo una mosquitera tratada con insecticida en zonas con enfermedades transmitidas por vectores. Revise la mosquitera por si tiene roturas y compruebe que está bien metida. Si toma comprimidos, termine la pauta tal como se le prescribió después de volver. Si más tarde presenta fiebre, escalofríos o dolor de cabeza, busque atención médica urgente y mencione sus viajes. La prevención funciona mejor cuando todas las capas se usan juntas y correctamente. Antes de cada viaje, compruebe que su repelente no esté caducado, que su mosquitera no tenga roturas y que la pauta prescrita sea lo bastante larga para cubrir todo el viaje.
Sources
Este artículo ofrece información general, no consejo médico. Consulte a un médico o farmacéutico sobre su propia salud.
