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Vacunas contra la malaria RTS,S y R21: qué hacen, quién las recibe y dónde se usan

Mosticare Editorial2 sept 20265 min de lectura

Una inteligencia artificial tradujo este artículo del original en inglés.

two white and purple bottles
Shot by Guido Hofmann

Las vacunas contra la malaria RTS,S y R21 protegen a los niños contra el parásito de la malaria más peligroso. Conozca cómo funcionan y dónde se usan.

¿Qué son las vacunas contra la malaria?

La malaria es una enfermedad grave causada por parásitos que se transmiten a las personas mediante la picadura de mosquitos infectados. Según la Organización Mundial de la Salud, la malaria provoca alrededor de 250 millones de infecciones y 600 000 muertes cada año en todo el mundo, y los niños pequeños de África son uno de los grupos más afectados. Las vacunas son una herramienta vital para prevenir esta enfermedad. Las vacunas RTS,S y R21 son las primeras recomendadas por la OMS para su uso en niños. Se dirigen al Plasmodium falciparum, el parásito de la malaria más mortal a nivel mundial. Ambas vacunas entrenan al sistema inmunitario para reconocer y combatir este parásito. Ofrecen una nueva forma de proteger a los niños que viven en zonas donde la malaria es común, reduciendo el riesgo de enfermedad grave y muerte.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Las vacunas RTS,S y R21 actúan contra el parásito Plasmodium falciparum, como ha confirmado la Organización Mundial de la Salud. La Agencia Europea de Medicamentos explica que el principio activo de una de estas vacunas se elabora a partir de proteínas que se encuentran en la superficie del parásito y del virus de la hepatitis B. Cuando una persona recibe la vacuna, su sistema inmunitario produce anticuerpos contra estas proteínas. Estos anticuerpos atacan al parásito si entra en la sangre a través de la picadura de un mosquito. Las vacunas limitan la capacidad del parásito para madurar en el hígado y causar enfermedad clínica. Esto significa que los niños vacunados tienen menos probabilidades de desarrollar síntomas de malaria y, si los desarrollan, la enfermedad suele ser menos grave.

¿Quiénes deben recibir las vacunas?

La Organización Mundial de la Salud recomienda tanto la RTS,S como la R21 para los niños que viven en zonas donde la malaria es un riesgo para la salud pública. Las vacunas se administran a los niños desde alrededor de los 5 meses de edad, con un esquema de cuatro dosis. Se puede considerar una quinta dosis un año después de la cuarta en zonas de transmisión altamente estacional. Actualmente no se recomiendan para viajeros ni adultos, ya que están destinadas a la inmunización rutinaria en países con malaria endémica. Es importante seguir las recomendaciones oficiales de cada zona, según lo indicado por la Agencia Europea de Medicamentos. Estas vacunas suponen un gran avance para la salud infantil, al ofrecer protección a las poblaciones más vulnerables. Ambas vacunas se administran en un esquema de cuatro dosis, con una posible quinta dosis en zonas altamente estacionales.

¿Qué eficacia tienen?

Los ensayos clínicos han demostrado que las vacunas RTS,S y R21 son eficaces para reducir los casos de malaria. La Organización Mundial de la Salud informa que, en los ensayos de fase 3, ambas vacunas redujeron los casos de malaria en más del 50% durante el primer año tras la vacunación. Cuando se administran estacionalmente en zonas de transmisión altamente estacional, previenen alrededor del 75% de los episodios de malaria. Una cuarta dosis administrada un año después de la tercera ayuda a mantener la protección. En un programa piloto con más de 2 millones de niños, se observó una reducción del 13% en las muertes entre los niños elegibles por edad. Las vacunas no son 100% eficaces, pero proporcionan una protección significativa y pueden salvar muchas vidas cuando se utilizan junto con otras medidas. La vacuna R21 mantuvo su eficacia cuando se administró una cuarta dosis un año después de las tres primeras.

¿Dónde se están utilizando las vacunas?

Hasta el 4 de febrero de 2026, 25 países de África ofrecen vacunas contra la malaria, según la Organización Mundial de la Salud. Estos países tienen como objetivo a más de 10 millones de niños al año. La vacuna RTS,S fue recomendada por primera vez por la OMS en octubre de 2021, y la R21 le siguió en octubre de 2023. La vacuna R21 ya está disponible y se espera que ayude a satisfacer la alta demanda de vacunas contra la malaria. La adición de la R21 se anticipa para garantizar el suministro suficiente para todos los niños que viven en áreas donde la malaria es un riesgo para la salud pública. Las vacunas se administran a través de programas de inmunización sistemática y también se utilizan en campañas estacionales en regiones con transmisión altamente estacional. La R21 estuvo disponible para los países a mediados de 2024, lo que ayudó a satisfacer la alta demanda de vacunas.

¿Cuál es el perfil de seguridad?

La Organización Mundial de la Salud describe ambas vacunas como seguras y eficaces. Los ensayos clínicos y los programas piloto han controlado su seguridad. La Agencia Europea de Medicamentos informa que en un estudio de más de 12.000 niños, el efecto secundario más grave fueron las convulsiones febriles, que ocurrieron en aproximadamente 1 de cada 1.000 niños. Se observó fiebre en aproximadamente 1 de cada 4 niños. Estos efectos secundarios son generalmente temporales y manejables. Los beneficios de la vacunación superan con creces los riesgos en las áreas donde la malaria es un problema de salud importante. Las vacunas han sido precalificadas por la OMS, lo que significa que cumplen con los estándares internacionales de calidad, seguridad y eficacia, y continúan siendo controladas después de su implementación. Se informan convulsiones febriles y fiebre como efectos secundarios, pero los efectos graves siguen siendo raros.

Un paso adelante en el control de la malaria

La introducción de vacunas eficaces contra la malaria marca un hito importante en la salud pública. Son una nueva herramienta para complementar las medidas existentes, como los mosquiteros y los medicamentos preventivos. La Organización Mundial de la Salud subraya que las vacunas deben usarse junto con otras estrategias de control de la malaria. Para el público, estas vacunas ofrecen esperanza para reducir la pesada carga de la malaria. Tienen el potencial de salvar miles de vidas jóvenes cada año. La investigación y los programas de vacunación continúan, y con un suministro creciente y costos más bajos, más niños pueden estar protegidos. Este progreso es el resultado de la cooperación global y representa un logro significativo en la lucha contra la malaria. Las vacunas contra la malaria no son 100 por ciento eficaces, pero reducen significativamente la enfermedad grave y la muerte.

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