4 jul 20266 min de lectura

La ola de chikungunya de 2025 en Sudamérica, 313.000 casos después, expone el vacío regional de vigilancia de Aedes que ningún país puede resolver solo

El recuento de chikungunya de 2025 de la OPS, 313.000 casos y 170 muertes en 18 países sudamericanos, es el titular. La lección estructural de una carta de 21 autores en Lancet Regional Health Americas es que los programas verticales de control de Aedes país por país son hoy estructuralmente inadecuados frente a una enfermedad que no respeta fronteras, y la única arquitectura regional creíble es el giro liderado por WINSA desde la notificación pasiva de casos hacia una vigilancia activa, informada por genómica.

Mosticare Editorial
Last updated · 4 jul 2026

El número de casos es la pieza más pequeña de la historia. En 2025, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el chikungunya produjo más de 313.000 casos y 170 muertes en 18 países sudamericanos. Los casos y las muertes importan para las familias afectadas y para los sistemas de salud que tuvieron que absorberlos. La lección en materia de política pública está en la estructura, no en los totales. Una carta en The Lancet Regional Health Americas lo dice de forma directa: la ola 2025-2026 es el resultado predecible de unos programas verticales de control de Aedes país por país frente a una enfermedad que no respeta fronteras.

La carta está firmada por 21 autores encabezados por Vincent Corbel, del Institut de Recherche pour le Développement de Montpellier, y Ademir Jesus Martins, de la Fundação Oswaldo Cruz (FIOCRUZ) de Río de Janeiro, con coautores de los programas nacionales de control vectorial de Guyana, Surinam, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Chile, Paraguay, Argentina y Uruguay, además de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Formalmente, es un comentario. En sustancia, es un diagnóstico político multinacional.

Qué refleja en realidad la cifra de 2025

La cifra de 313.000 casos y 170 muertes de 2025 procede de la Plataforma integrada de arbovirus de la OPS. La OPS también notificó una expansión continuada de la transmisión en 2026 en Surinam, Bolivia, Brasil y Argentina. La geometría de la transmisión importa: la huella sudamericana del chikungunya ha seguido históricamente la distribución de Aedes aegypti, el mosquito urbano de la fiebre amarilla que también ha impulsado el ciclo regional del dengue durante décadas, con la aparición más reciente de Aedes albopictus que amplía su rango hacia entornos más frescos y vegetados.

Lo que la cifra no recoge es la asimetría de vigilancia que la produce. Los sistemas nacionales de notificación, la capacidad diagnóstica, las tasas de confirmación de laboratorio y las definiciones de caso varían ampliamente en toda la región. El total de 313.000 casos casi seguro subestima la carga real en los países con la vigilancia más débil, y puede sobreestimarla o subestimarla ligeramente en los países con la vigilancia más robusta. El problema estructural es que los totales de casos a nivel de país, superpuestos a sistemas de vigilancia a nivel de país, están siendo leídos por las autoridades sanitarias a nivel de país. La imagen continental es una agregación de 18 relaciones señal-ruido diferentes.

Qué sostienen Corbel y colegas que se está dejando escapar

La carta sostiene cuatro argumentos estructurales. Primero, el chikungunya ha resurgido como una preocupación mayor de salud pública sudamericana durante la última década, con la ola de 2025 como el mayor brote anual desde la introducción del virus en la región. Segundo, las vacunas existen, pero la OMS todavía no ha emitido recomendaciones para la vacunación frente al chikungunya, y quedan varias preguntas importantes sobre la protección a largo plazo, los calendarios óptimos y el suministro. Tercero, el cambio climático y ambiental está remodelando la diversidad genómica y el comportamiento de los vectores Aedes, con implicaciones para la dinámica poblacional, la competencia vectorial y los patrones de resistencia. Cuarto, y lo más importante, la arquitectura regional de vigilancia y control de Aedes es «en gran medida reactiva más que proactiva». La OPS ha emitido una alerta epidemiológica, pero los sistemas de base no la han alcanzado.

El argumento que la carta plantea a favor de una arquitectura regional frente a una nacional es metodológico. Las poblaciones de Aedes aegypti y Ae. albopictus no reconocen fronteras. La resistencia a insecticidas, documentada en toda la región, tampoco las respeta. Los trabajos de modelización que la cita recoge de Kramer y colegas muestran una idoneidad de hábitat solapada para ambas especies en buena parte del continente, con las regiones más cálidas y húmedas favoreciendo a Ae. aegypti y las más frescas y vegetadas favoreciendo a Ae. albopictus. Los programas nacionales que producen control vertical dentro de sus propias fronteras dejan a la población vectorial regional sin gobernanza en las costuras.

Qué es la red WINSA, y por qué la carta se ancla en ella

La Worldwide Insecticide Resistance Network (WIN) y su filial regional sudamericana WINSA (antes WIN-LA) son el vehículo institucional a través del cual los autores proponen una respuesta coordinada. WINSA ofrece un marco regional para llenar vacíos de conocimiento en biología y control vectorial, para armonizar los sistemas de vigilancia entre países y para coordinar la formación y los esfuerzos de investigación. La red es el único organismo regional que actualmente combina capacidad de laboratorio, de campo y de política sobre el problema sudamericano de Aedes a la escala requerida.

La carta es explícita sobre el papel de la vigilancia genómica: pasar de un reporte pasivo, impulsado por los brotes, a una toma de decisiones activa, informada por genómica, que permita a los países responder a los cambios en competencia vectorial y resistencia a insecticidas antes de que estos se traduzcan en conglomerados de casos. El diagrama de componentes del marco en el artículo publicado empareja el modelado de la distribución de Aedes con el monitoreo de la resistencia y el direccionamiento de intervenciones a escala regional. Nada de esto requiere una nueva institución supranacional. Requiere que se le pida a una función de coordinación regional que ya existe que haga el trabajo para el que fue creada.

También importa aquí la línea de financiación. La carta agradece la subvención Horizonte de la UE 101086257 (el Proyecto INOVEC), que ha respaldado el traslado de Corbel a FIOCRUZ. El laboratorio conjunto LMI Sentinela entre la Universidad de Brasilia, FIOCRUZ e IRD es la expresión operativa de esta coordinación sudamericano-europea. El argumento estructural es que este tipo de consorcio de investigación transfronterizo, y no el programa vertical nacional, es la unidad correcta para abordar un vector continental.

Cuáles son las restricciones reales

Dos restricciones reales frenan el tránsito hacia una arquitectura regional, y la carta es honesta sobre ambas. La primera es que las opciones de vacuna disponibles, aunque prometedoras, todavía no son desplegables a escala regional: la OMS no ha emitido recomendaciones, persisten dudas de seguridad en poblaciones específicas, la fabricación y el suministro están limitados, y las preguntas sobre protección a largo plazo y eficacia en áreas endémicas y grupos de alto riesgo siguen abiertas. La segunda es que los sistemas nacionales de vigilancia en varios países sudamericanos siguen trabajando con datos de casos notificados en lugar de datos de poblaciones vectoriales y resistencia, y el cambio institucional desde una vigilancia basada en casos hacia una basada en vectores no es trivial.

La carta también es cuidadosa en cuanto a lo que realmente costaría un sistema activo de vigilancia informada por genómica. Construir y sostener capacidad de vigilancia genómica para Aedes a escala continental requiere una red de laboratorios que no existe hoy en la forma propuesta. El marco WINSA es la plataforma disponible más cercana, pero es una red de investigación, no un servicio de salud pública. La transición de una a otro es el verdadero problema de política pública.

Qué vigilar a continuación

Las señales realistas sobre la ola de chikungunya de 2026 son: (i) cualquier actualización de la OPS sobre el recuento regional de casos, en particular en Surinam, Bolivia, Brasil y Argentina, donde la carta señala expansión a principios de 2026; (ii) cualquier avance en la recomendación de la OMS sobre la vacuna de chikungunya, que cambiaría el instrumental desplegable contra la ola; (iii) cualquier mecanismo explícito multinacional de adquisición o financiación para la vacuna de chikungunya una vez que la recomendación de la OMS esté en marcha; (iv) cualquier giro institucional en la OPS o en una autoridad sanitaria nacional sudamericana hacia una vigilancia basada en poblaciones vectoriales en lugar de en casos, con el monitoreo de resistencia a insecticidas como indicador líder.

Para los residentes y viajeros en las regiones afectadas, el consejo operativo frente al chikungunya es el mismo que para el dengue: cubrir la piel expuesta durante el día, utilizar un repelente de eficacia probada, dormir bajo mosquiteras tratadas en las zonas afectadas, vaciar semanalmente el agua estancada de cualquier recipiente que pueda retenerla durante más de cinco días, y buscar atención médica ante la fiebre alta característica y el dolor articular intenso. El argumento estructural de la carta de Lancet es que la arquitectura regional es la que falla. El consejo de protección personal no ha cambiado.

Lo que sabemos

  • La Organización Panamericana de la Salud notifica más de 313.000 casos de chikungunya y 170 muertes en 18 países sudamericanos durante 2025, con una expansión continuada de la transmisión en 2026 en Surinam, Bolivia, Brasil y Argentina. [Corbel V et al. Lancet Reg Health Am 2026; PMID 42376050; OPS Plataforma integrada de arbovirus]
  • Una carta de 21 autores en The Lancet Regional Health Americas sostiene que la arquitectura regional de vigilancia y control de Aedes es «en gran medida reactiva más que proactiva», y reclama un enfoque regional coordinado a través de la Worldwide Insecticide Resistance Network (WINSA) para pasar del control vertical país por país a una vigilancia activa, informada por genómica. [Corbel V et al. Lancet Reg Health Am 2026; PMID 42376050]
  • La OMS todavía no ha emitido recomendaciones sobre la vacunación frente al chikungunya, y los autores identifican la ausencia de recomendaciones de la OMS, las dudas de seguridad en poblaciones específicas, las limitaciones de fabricación y suministro, y las preguntas abiertas sobre la protección a largo plazo y los calendarios óptimos en entornos endémicos y de alto riesgo como las principales barreras para el despliegue de la vacuna a escala regional. [Corbel V et al. Lancet Reg Health Am 2026; PMID 42376050]

Fuentes citadas

  1. Corbel V, Ahumada M, Bowman T, Doerdjan-Ramoutar K, Dias LDS, Duchemin JB, Duchon S, Figueroa L, Gonzalez CR, González-Brítez N, Harburguer L, Lenhart A, Pereira Lima JB, Lopez R, Morales D, Quiñones Pinzon ML, Roux E, Salcedo MP, Willat G, Martins AJ. Chikungunya resurgence highlights gaps in Aedes surveillance and control in South America. Lancet Reg Health Am. 2026 Jul;59:101538. doi:10.1016/j.lana.2026.101538. PMID 42376050; PMCID PMC13312582. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42376050/
  2. Organización Panamericana de la Salud. Plataforma integrada de arbovirus. https://www.paho.org/en/arbo-portal
  3. Worldwide Insecticide Resistance Network (WINSA, antes WIN-LA). https://win-network.org/
  4. Comisión Europea CORDIS. Proyecto INOVEC (subvención Horizonte 101086257). https://cordis.europa.eu/project/id/101086257

Publicado el 2026-07-01 · Mosticare Editorial

Newsletter

Stay in the loop

Field reports, threat updates and seasonal mosquito alerts, once a month. No filler.

We cite our sources. We don’t share your address.